La pasión del mundial

Por Michael Sixto

Había perdido España por segunda vez, amenazaba con llover… el calor era sofocante. Por muchas razones todo apuntaba al desconsuelo. No para ti. “Las personas necesitan creer en algo mijo” te había dicho tu padre toda la vida, pero tú no querías creer. Te acomodabas en el sofá del rincón y esperabas, sin mucha preocupación esperabas disfrutando el hastío. En tu cabeza y tu mundo todo estaba bien, de verdad. La noticia de que el campeón regresaba a casa era titular en todos los medios. Puto año de mundial; la gente no hablaba de otra cosa. La gente que necesitaba la distracción de creer. Tu sí que lo tenias bien claro. Tú no vivías del engaño que caro vendían: ¡la pasión del mundial! ¿Cuál pasión? Ruidoso mes de camisetas de colores, caras pintadas y banderas. No, tú no llevabas en tu ADN entusiasmo por nada. Lo sabías y no te parecía triste, como ella te había dicho esa misma tarde, apenas unos minutos después de que España perdiera por segunda vez. Al contrario, para ti, esa “desconexión” era más bien una bendición, al menos hasta hoy. En lágrimas había echado a correr escaleras abajo después del portazo en la puerta. Y seguías sin entender como aquello, de alguna manera tenía que ver contigo, con tu vida… con no seguir el consejo de tu padre. “Yo no puedo estar al lado de un hombre tan frio”

Había perdido España por segunda vez, amenazaba con llover… y quizás, solo quizás, todo sí apuntaba el desconsuelo.busquets-pique-efe