Automóviles muertos

china-carambola-720x340Por Michael Sixto

Numerosos son los que en manadas llegan a robarnos la paciencia. Tengo un auto azul en el que me muevo por entre los subterfugios de la ciudad. Tengo zapatos que me permiten caminar cuando me estanco entre el mar de automóviles muertos. Tengo… Numerosos son pero seguimos en calma, como lánguidos lobos al asecho. Los ojos han dejado de parpadear y las manos se nos han transformado en afiladas zarpas. Somos los que quedan. Una brisa seca de mar nos embarra la cara de sal cuando los coches, todos, han quedado varados en las despobladas avenidas. Numerosos siguen siendo esos que llegan, pero el silencio que los recibe los hace vacilar. Seguimos cautelosos esperando el momento correcto. Entonces suena el silbato, una bandera desde lo alto de un edificio es ondeada en señal de ataque. ¡Es la hora! Segundos después de la embestida las cabezas comienzan a rodar, la sangre embarra lo seco y lo húmedo, el silencio se rompe con el crepitar de los huesos rotos.

Numerosos son los que en manadas llegan a robarnos la paciencia y numerosos son los cadáveres que se amontonan entre el mar de automóviles muertos.