Posesiones

all-my-worldly-possessions-1Por Michael Sixto

Hay lugares a los que me rehúso ir. Hay personas con las que me rehúso hablar. En este pueblo de ventanas abiertas y puertas cerradas los atardeceres son detenidos y escabrosamente reales. Cuando te marchaste maldije ese instante y creí morir. Por varias semanas me sentí perdido dentro de una casa que aun olía a segundos quemados de ayer. Igual no estaba solo. Las sombras seguían ahí. Todavía tengo la costumbre de volver la vista atrás como buscando, pero siempre tropiezo con la inquietud de no quedarme estático. Tiene que ver con esos lugares a los que me resisto ir y con esas personas con las que no quiero hablar. Sin saber me he hecho viejo y ahora que puedo disfrutar de la morada en penumbras no me quiero quedar. Hago recuento de mis posesiones. Enumero en una lista los objetos, los caprichos todos y busco debajo de la alfombra la sonrisa que me regalaste justo antes de salir por el umbral. Te habías cansado, todos nos cansamos alguna vez, pero pocos comprendemos que es momento de escapar cuando llega. Quizás estamos predestinados a escapar. Tal vez el mutismo de la nómada aventura es lo único que queda cuando ya no queda nada. Posiblemente despertar bajo otro cielo es la verdadera arma contra la locura, mas… ciertamente siempre me ha molestado estar cuerdo y tener que pensar.

Hay lugares a los que me rehúso ir. Hay personas con las que me rehúso hablar.

Hunger and wolves

By Michael Sixto

Those who know me understand I am not passive.

I don’t like to easily surrender,

but I have plenty of reasons to leave.

Those who know me justify my 5370411821_617c37946c_bactions.

They have long ceased to care.

They say I’m crazy. I don’t think I am.

In silence they compare me with characters

of Russian books read in times of hunger and weariness.

An old man arrives and asks if I am cold.

I shake my head while trying to evade his conversation.

It doesn’t seem to matter the fact that I am totally ignoring him.

Then he takes my hand,

“I was like you”, he whispers in my ear as he disappears in the crowd.

A bus swiftly passes by leaving a thick trail of smoke.

The night begins to fall. The park becomes shelter for wolves.

Those who know me call me Sonny, Tormented Poor Boy.

They show their teeth hoping I will return them a smile.

At night those who know me are no longer able

to distinguish myself in the dark.

I like the dark.

I see the wolves approaching and I stand still.

There’s something in their eyes that chilled me in the inside.

I let them eat me slowly while I satisfy my own hunger.

The old man discovers the scene and quickly runs thru…

as if he never knew me. Ashamed, in disgust he runs.

Today I decided to give myself in

when I still have superfluous reasons to leave.

Those who know me understand I am not passive,

but none of them is walking around this night.