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                                                                                         …fragments

By Michael Sixto

“[…] the difference between you and me is that, even though we came from the same place, our expectatTrain Windowions were completely unlike.”

The train is in motion and the smell inside the wagon is ancient but fresh at the same time. Perhaps a very clear analogy of what we might look like from the distance if anyone notices our presence. He is seating right in front of me staring at the night sky that passes by thru the window in a flash. We are heading north, to the town, and we are all alone… for the first time.

We are not talking, but there is no need. It’s been close to thirty years since we shared the same space and the awkwardness, surprisingly, is not driving us insane. “…the difference between you and me is that, even though we came from the same place, our expectations were completely unlike.” He says again and this time I know for sure I cannot ignore it. I then remember the barrio and that blurry image of us running bare foot down the street. I remember his father and my mom sitting together in the park. I remember the smell of the afternoons. That smell is so vivid that I can almost touch the wind arousing every muscle of my eight year old face.  I remember many things and suddenly it is like my aged body could do the same once again. You are right- I said after a while- we were told different, but that doesn’t matter anymore, does it?

“That is all I came here to hear you say… let’s go home”

 

 

 

Marionetas

Por Michael Sixto

Una casa con un perro, y un patio con árbol. Codicia de alcanzar  realidades postergadas. Una tarde de octubre y un café sin prisa sentados en el portal. Tu nombre y el mío y las nubes sobre nuestras cabezas. No había nada más quRise loutek gravity from abovee desear. Los minutos pesan, dicen, también la espera y el olvido y las cosas que encontramos para no cargar. Lo cierto es que siempre ha habido un camino y marionetas superpuestas sobre él, siempre riendo, protegiendo la única salida. Hay quien cree en el destino. Hay quien no encuentra motivos en el infinito espacio de las formas. Las marionetas cumplen un propósito, justo como nosotros carecemos de uno. Entonces la figura opaca del creador se hace una obsesión. Lo inevitable. Por eso sus hilos se han tensado y los pulidos rostros de eterna sonrisa nos persiguen por las calles cuando intentamos ya no estar. Me buscas al tacto en la oscuridad de la noche tumbados ya sin esperanza alguna en la cama mustia de ayer. Tus manos son friísimas como la noche misma. El corazón te late a un ritmo acelerado y el pánico que infundes se paga en las paredes que ya no reflejan sombras. Y así, casi sin fuerzas, susurras lo que ya desde hace mucho venia presintiendo: “…nunca podremos escapar” Asiento con la cabeza porque sé que no puedes verme en la profunda oscuridad que nos abraza. Una casa con un perro, y un patio con árbol- pienso en silencio- Y la idea de atrapar en sueños el ya tantas veces postergado plan, va derritiendo las congeladas lágrimas… y las marionetas aun riendo, superpuestas todas, sobre el único camino.