De ventanas, silencio y luz

Por Michael Sixto

Mucho se ha hablado de las ventanas, del silencio y de la luz. En las tardes jugábamos a ser solo nosotros. Muchas veces lo lográbamos. Ahora recordamos con la fatigada nostalgia del reclamo. El tiempo no ha alcanzado para decir todo lo que había que decir. Nos sentamos en la tierra nuevamente como en los tiempos aquellos en que el futuro lucia tan lejano. Regresamos. Pero no es igual. Entonces nos llega la luz Ventana silencio y Luzproyectada desde la ventana, otra vez. Es quizás casualidad que mucho ha dejado de importarnos. Prioridades que se suceden en progresivo orden y aun así no nos podemos concentrar. Tanto sucede a la vez y las plantas crecen, siempre hacia arriba como las ciudades en tiempos modernos. Pero nos tenemos. Los poetas en eso sí no han mentido. Sentirnos cerca cuenta ahora más que cuando teníamos un suelo donde sentarnos. Y meditamos y gritamos de rabia y lloramos… y dejamos ir. Y los hijos que crecen junto a las plantas nos miran extasiados  buscando las respuestas que aun nosotros mismos no encontramos. Como un reflejo repetimos palabras antes oídas sin creérnoslo mucho pero sin opciones ya. Pasa otro día y luego uno más. Seguimos abrazados en el momento y es lo único que de verdad cuenta porque cuando nos soltamos la mente se nos vuelve a atiborrar de preguntas y planes y respuestas que pueden o no llegar. Lo sabemos sin hablar por eso nos volcamos una vez más al abrazo y nos dormimos sin prisa pero cansados. Entonces todo vuelve a comenzar. Desde la distancia un soñador menudea los clichés que ya tanto hemos escuchado: “lo que cuenta es el camino y no el destino… “y dice muchas más de esas gastadas frases de inspiración… pero la sonrisa es real entonces nos abruma la duda. La necesidad es la que nos saca de la cama no ya  la luz. Pero está bien, ambos sabemos que está bien. Y esa seguridad (que no es resignación) vale los sacrificios de lo quedado atrás. Somos más que las ventanas, más que el silencio, más que la luz, incluso hoy viviendo lo que nos queda de una vida como muchas otras… que es única porque es la nuestra.

Mucho se ha hablado de las ventanas, del silencio y de la luz.