Nomads

By Michael Sixto

Mindfulness

We vanished together under the conspicuous sun. The homeless person right next to us asked about poetry and distant places. We had no time to answer. The path was opening right in front of our eyes sucking everything at once. We felt so lucky of being the chosen ones that we cried. For a whole hour we waited and waited while the others passed us by with fear in their senses. This was the final judgement day that for centuries many anticipated.  And the last second came and we died. The vagrant person had his answer… and he was no longer homeless ever again.

 

Apatía

Por Michael Sixto

 

… Y me pregunto si en esta suerte de acertijo entre censura, crítica y “viejas” frustraciones de esos ya vencidos, nos volveremos todos a encontrar cuando ya venapatiaga a ser demasiado tarde.

  • ¿Nombre y apellidos?
  • Miguel Téllez Muños
  • ¿Ocupación?
  • Estudiante de medicina
  • ¿Edad?
  • 22 años
  • ¿Casado o soltero?
  • Soltero
  • ¿Es usted disidente o ha tenido contacto alguna vez con algún grupo en contra del gobierno dentro o fuera de la isla?
  • Ahh, pues…
  • ¡Conteste la pregunta por favor!
  • No, nunca
  • Muy bien… ya puede retirarse

 

¿Tú qué crees?

Autorretrato

Por Michael Sixto             Jardin de escombros Mario Melendez

La ciudad va desapareciendo poco a poco, como la niebla que nos rebela lo que ha quedado. Tú, disimulada entre los jardines, te me cuelas por los poros tarareando una canción. La noche se aproxima, también la seguridad de encontrarnos solos en la ciudad que se apresura. He dejado de girar y de sonreírle a extraños. He presenciado el caos y aquí estoy, a merced del silencio que nos aprisiona. La verdad es que siempre he sido un ser imperfecto. Uno de esos que luce como réplica de un reloj caro: perfectamente normal hasta que te detienes a reparar sus hendiduras. Un hombre farsa quizás… definitivamente no lo que proyecto. Entonces vienes tú, salida de la nada y me prometes que en mis manos está la salvación del mundo, que viene a ser salvarte a ti de las sombras en la ciudad maldita. Te enfureces cuando me niego señalando con el índice la tempestad que se avecina. Las paredes caen como hojas en otoño y el corazón se me quiere salir del pecho, mas tú sigues ahí, prendida del momento como si nada más importara. La ciudad ya casi no es ciudad. Montañas de escombros crecen frente a nuestros ojos y aun juras que en mis manos está la solución. Te pones de rodillas e imploras. Lloras. Saltas desesperada. Me tiras de las ropas. Me golpeas una y otra vez hasta hacerme sangrar. Intento detenerte pero no lo consigo. Entonces los restos de la ciudad se nos vienen encima en estos últimos segundos mientras nos fragmentamos.

La ciudad va desapareciendo poco a poco, como la niebla que nos rebela lo que ha quedado.