Blue bike

By Michael Sixto

She wanted to quit her job and ride her bike. Her bike was baby blue with a big cushion seat and had reflectors just in the front wheel. She was not dull, but didn’t have many friends. Her round face was pale and when exposed to the summer heat, will turn very red, like a clown’s nose. Her name was Clementine. Her father had named her after his mother. She hated that name very much, so when asked she will say; “Maria, Maria is my name” and her pale/red face will turn emy-baby-blue-bike-1ven redder. She had a boyfriend; his name was Tom. Tom treated her like a dog. He used to call her woman and she would come right away. She was not in love with him, but he was a great fuck. She loved to fuck, especially in the mornings. She was a very horny woman and Tom had a great dick and liked to go down on her all the time. When she mentioned the idea of quitting her job he said: “I don’t give a fuck” and walked away to the kitchen and grabbed another beer. Next morning she woke up early. Paul was a very large man, bald and repulsive at first look. Paul was her supervisor. His office smelled like pee and rotten eggs. Many times he tried to cross the line with her, but she needed the job so said nothing.

“I quit”

“Is that so?”

“Yes”

“O.K”

On her way out many women waved at her with hope in their eyes. She smiled and kept on going. The bicycle was chained to a light pole right outside the factory… waiting.

Colores

Por Michael Sixto

         Tengo una casa blanca con sillas blancas y ventanas blancas y sábanas blancas y todo es blanco… pero mi novia es negra y ella se pregunta el por qué de tanta blancura. Yo le digo que no soy racista pero ella no me cree. Vivo en un mundo blanco donde todos usan ropas blancas black-whitey se mueven en carros blancos y hacen más dinero vendiendo cosas blancas y mi amante es negra pero no comprende. Pienso en soluciones, en maneras de hacerla razonar. Me frustro y no lo consigo. Es que soy un tipo ordinario, pienso mientras las blancas avenidas me reciben. Blancas mujeres paseando blancos perros me sonríen al paso. ¡Claro, es eso! Es que soy una proyección de lo que me rodea y mi novia negra también lo es cada noche cuando me abandona para regresar a ese sitio de donde se ha escapado. Entonces sugiero marcharnos los dos a un lugar neutral donde existan otros colores. Emprendemos la travesía juntos, contentos de descubrir. Tomados de  la mano nos escapamos sin pedir permiso y los tecnócratas nos abuchean al paso pero no nos importa, seguimos avanzando y la blancura va quedando detrás como una lejana alucinación ya. La obscuridad también se nos escapa de las manos. Entonces nos tumbamos bajo un árbol y hacemos el amor. ¡Es el sueño soñado! Sin preocupación nos entregamos y nos comemos los cuerpos que al fundirse dejan de emitir colores. La verde yerba también se transforma en descolorida amalgama y nos convertimos en algo que no tiene nombre pero se siente muy bien. En múltiples orgasmos nos fusionamos y el mundo se transforma en algo nuevísimo y gigante. Cuando abrimos los ojos otra vez la verde muchedumbre petrificada revela en su mirada señales de odio y aversión y repugnancia… y nos obligan a regresar. Obedecemos un tanto decepcionados pero con una sonrisa que ya no podrán borrar.

Tengo una casa blanca con sillas blancas y ventanas blancas y sábanas blancas y todo es blanco… pero mi novia negra comprende perfectamente el por qué de tanta blancura y para que no le moleste hacemos siempre el amor tumbados bajo en árbol verde.