Resignación

Por Michael Sixtofake_smile___real_tears____by_t0xically

Ella quería dormir, dormir muchas horas ininterrumpidamente, como ese que nada teme. La casa era un santuario que, al menos en su mente, la protegía del mundo exterior. Afuera habían ruidos y niños corriendo y vendedores ambulantes y señoras tristes y muchachos jóvenes y confundidos y olores a pan horneado y cebollas podridas. Afuera había perros callejeros y sol y sombras… y cosas vivas reclamando un pedazo de suelo. Ella quería dormir y olvidar y dejar de sentir la vibrante resaca que era un tormento. Afuera había noticias que hablaban de mejores tiempos por venir, también de muerte y épocas de incertidumbre. Las contradicciones de predecir el futuro y ella con sueño viejo y ganas de dejar a un lado… todo lo existente. Pero había que respirar profundo e imaginar un escenario diferente sin ansias de no estar. Había que salir afuera con una sonrisa grande y saludar a todos; a los niños, a los vendedores ambulantes, a las señoras que increíblemente ya no lucían tan tristes, a los para nada confundidos jóvenes muchachos, a los perros callejeros, al sol y las sombras… y a todas esas cosas vivas que reclamaban un pedazo de suelo. ¡Funcionaba cada vez! Eso que muchos llaman resignación.