Esperanza

Por Michael Sixtola-esperanza-8

Hay personas que esperan y otras que no. Un hombre de cincuenta y dos años de edad ha estado  asesinando en la Siberia Rusa desde los dieciséis y se ha entregado a la policía voluntariamente porque se ha cansado de aguardar ser descubierto. Hay otras personas que esperan por razones diferentes; sacarse la lotería, una mejor posición en el trabajo, tener un hijo… irse del país. Los que no encuentran paciencia en la repetición de los días hacen otras cosas. Normalmente se quejan, se enfadan, se desesperan de impotencia o se resignan. “Esta es la vida que me tocó” y hacen bien poco para intentar cambiarla. A esas personas se les ha opacado el brillo de los ojos ya. Sus cuerpos inertes vagan por entre esos que aún siguen esperando mientras le apuestan al futuro, al mañana, a lo desconocido… a eso que puede llegar. Juntos se sientan en el parque, ese que espera y el que no, a ver los automóviles pasar. Aunque están mirando lo mismo, cada cual encuentra cosas diferentes en la interpretación del momento. Y la realidad se vuelve irreal o dolorosamente seria. Hay personas que esperan y otras que no.