Bárbara

 

Peeling-the-Orange-Me dice que le gustan muchas cosas: Los relojes de cucú, las naranjas, los lirios, los autos de colores, las madrugadas frías… el helado de chocolate. Los domingos se escapa sigilosa a esa parte de la ciudad donde se pueden ver los aviones aterrizar. Ahí se queda por horas, luego regresa y sonríe. Conversamos desde la distancia cada cual en lo suyo; desempolvando unos libros, hurgando recuerdos en cajones olvidados… temerosos de lo incierto conversamos. Su nombre es fuerte como ella un día fue. Me dice que le gustan muchas cosas: los amaneceres, las botas de cuero, la lluvia en las tardes, las faldas cortas que ya no puede usar… los regalos de cumpleaños. En las noches nos acurrucamos queriéndonos mucho sin siquiera saberlo. Hoy han venido nuestros hijos a visitarnos pero ella no está. Tres horas más tarde aparece con naranjas en las manos. Meticulosamente las corta en tajadas y las sirve en una bandeja de plástico. Los hijos ya son grandes, tan grandes que duele verles llegar, un poco más verles partir. Otro día se escurre casi sin pedir permiso mientras nos vamos acostumbrando a la idea de sabernos. La casa es muy amplia ahora y huele a domingo todo el tiempo.  Y así, cuando el silencio se hace insoportable… enumera entonces todas esas cosas que le gustan.