Aparente sentido de las cosas

 

Inspirado por Invisibles triángulos de muerte

Con Cuba en la memoria libro de Felipe Lázaro

 

A veces sueño cosas extrañas que no tienen sentido aparente. Recuerdos de mi niñez se mezclan con recuerdos de hoy y personajes diferentes se entrelazan como creando historias. Antes de dormir me leo el libro de un amigo en el que rememora su infancia en una Isla que luce en palabras como otra Isla.

 

1956 Ford F150Me da tristeza y volteo las páginas con ganas de tropezarme con huellas distintas. La tristeza se va transformando en rabia, casi en dolor… entonces recuerdo a mi abuelo. Su noble semblante me viene a la mente y le descubro allí, sentado en su sillón del portal, en un sitio donde ya nada tenía cuando yo nací. Un sitio donde un día le habían despojado de todo lo que había construido por una vida… mas él no dejaba de sonreír. Y me revelo así, perdido en esos regueros de instantes que se acumulan, preguntándole “¿y de qué color era el pick-up papa?” refiriéndome a la camioneta Ford F150 que había tenido que vender porque no tenía llantas para ponerle y se estaba casi pudriendo debajo de la ceiba. Pero esas historias del después a mí no me gustaban. Yo prefería aquellas de anuncios de Coca Cola en las bodegas, de concesionarios con autos nuevos… de realidades irreales que solo descubrí existían mucho tiempo después, cuando ya la Isla quedaba atrás, como otro recuerdo más… allí, junto con la memoria de mi abuelo riendo aunque ya no tuviera nada.

Retomo el libro de mi amigo y una lágrima se me escapa casi sin darme cuenta. Sus recuerdos del 58” son ahora también los míos del 98” y los de mi abuelo comprando su reluciente pick-up con los ahorros de vender leche a caballo por más de 10 años. Y somos todos una misma cosa; entonces ya no estoy tan triste. Cuando cierro los ojos finalmente comienzo a soñar cosas extrañas que no tienen sentido aparente.